Inmortalidad Anciana

Era un domingo, el día aún parecía no comenzar, estaba oscuro, el teléfono sonó y era la llamada esperada.

Tras mucho tiempo luchando contra el cáncer, el abuelo falleció. Yo no estaba seguro de cómo reaccionar, así que mi primer instinto fue preguntar cómo estaban y cómo había pasado. Es raro como a veces la forma más fácil de enfrentar el dolor sea volcarse hacia el otro.

Por otra parte, cuando le conté a mis hijos, Mateo, el del medio, sonrió y parecía feliz, no sé si por el alivio de no tener que lidiar más con esa situación o porque no encontraba otra manera de lidiar con sus sentimientos. Amaba a su abuelo.

La siguiente pregunta: ¿Qué hay que hacer? Mi hermana, a pesar de ser una planificadora serial, no tenía idea, era algo que no quería pensar, entre tumultos internos comentó lo que venía a su cabeza, las casas funerarias que conocía, ¿Qué quería papá? —preguntaba ella. Nadie lo sabía. Fue un hombre sencillo y ocultaba todo con optimismo, pienso que ni él mismo creía que moriría algún día.

Es extraordinaria la cantidad de decisiones que deben tomarse en tan poco tiempo. Al día de hoy no recuerdo cómo tomamos todas esas decisiones, pero sí recuerdo una cosa, tomamos todas las decisiones para hacerlo tan inmortal como él se profesaba.

Inmortalidad Anciana | Storytelling | Betzabe Silva